El Departamento de Estado de los EE. UU. informó este jueves la designación del Comando Vermelho (CV) y del Primeiro Comando da Capital (PCC) –organizaciones criminales de Brasil—, como Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT, por sus siglas en inglés).
La cancillería de Washington informó en un comunicado del 28 de mayo la decisión y agregó que ambos grupos serán designados como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés), con efecto a partir del 5 de junio de 2026.
“El CV y el PCC son dos de las organizaciones criminales más violentas de Brasil. Juntas comandan a miles de miembros y han orquestado ataques brutales contra oficiales de policía, funcionarios públicos y civiles brasileños”, expresa el comunicado.
“Su influencia y redes ilícitas se extienden mucho más allá de las fronteras de Brasil, a través de nuestra región y hacia nuestro país”, agregó.
El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, habla con los reporteros tras salir de la sede de la Policía Federal donde su padre se encuentra detenido en Brasilia, el 9 de diciembre de 2025. (Ton MOLINA/AFP vía Getty Images)Hace dos días, el presidente Donald Trump recibió en la Casa Blanca al senador Flávio Bolsonaro. Tras el encuentro, el hijo del expresidente Bolsonaro y también candidato a la presidencia de Brasil, reveló que le pidió directamente al presidente estadounidense designar como terroristas a los dos principales grupos del crimen organizado en Brasil.
“Le pedí enfáticamente al presidente Trump que designe lo antes posible al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas extranjeras”, expresó el senador brasileño en una conferencia de prensa del 26 de mayo tras su reunión con Trump.
“Y sí, son organizaciones terroristas. Someten a las poblaciones a su propio código y a su propia ley, a su propia justicia paralela”, agregó enfáticamente.
El hijo del ahora encarcelado expresidente brasileño Jair Bolsonaro, aseguró que estos grupos ejecutan a quien se opone a su voluntad. Señaló que han corrompido tanto a funcionarios públicos de Brasil, así como a sus instituciones. Asimismo, dijo que intimidan a “testigos” y ordenan atentados dentro de las prisiones.
Además, explicó que estos grupos criminales operan en decenas de países “con tentáculos que afectan directamente a los Estados Unidos y al resto del hemisferio”
“Quien hace esto no es una pandilla, es una organización terrorista y punto”, expresó.
El senador Bolsonaro se reunió el martes 26 de mayo en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump, en vísperas de las próximas elecciones de octubre en su país. Tras la reunión, publicó en sus redes sociales una fotografía junto al presidente en la Oficina Oval. También compartió un video en el que afirma que publicaría otro mensaje detallando los pormenores de su reunión.
Imagen ilustrativa (CARL DE SOUZA/AFP via Getty Images)De acuerdo con el documento histórico El Sistema Penitenciario Federal y el Crimen Organizado en Brasil, el Primeiro Comando da Capital, también conocido por el apodo de PCC, fue fundado en una prisión de São Paulo en 1993 y es considerado como la mayor organización criminal de Brasil, con presencia en al menos 22 de los 27 estados brasileños, así como en países como Bolivia y Paraguay.
El documento detalla que su mayor fuente de financiamiento es el tráfico de drogas; no obstante, también obtiene ingresos del robo de cargas y asalto a bancos. Además, está involucrado en diversas áreas que van desde rebeliones en prisiones, asaltos, secuestros, hasta homicidios.
En cuanto al Comando Vermelho, o CV, también considerado como una de las mayores organizaciones criminales de Brasil, se fundó en 1979 por la integración de criminales comunes y presos políticos, siendo estos últimos militantes de grupos armados durante la dictadura militar brasileña, en una prisión de Río de Janeiro. Este grupo criminal tenía una especie de reglamento para sus integrantes, entre los que destacaba el hábito de estudiar y organizarse.
Según el documento, el Comando Vermelho se convirtió en una de las organizaciones criminales más poderosas de Río de Janeiro; no obstante, en la actualidad, la mayoría de sus líderes están en prisión o muertos. Esta organización criminal vio un ascenso con el tráfico de drogas y, a pesar de ser generadora de violencia y muerte, contaba con el apoyo de algunas comunidades a las que, según el testimonio de un miembro, apoyaban con medicamentos, comida, material escolar e incluso dinero.
Vista de un autobús incendiado presuntamente por narcotraficantes durante un operativo policial en el centro de Río de Janeiro, Brasil, el 18 de marzo de 2026. Los enfrentamientos entre la policía y grupos criminales fuertemente armados, como el Comando Vermelho, son frecuentes en las favelas, cuyos territorios están bajo el control de estas bandas. Los autobuses que pasan cerca de las entradas de las favelas son secuestrados por los criminales en represalia y colocados en las carreteras para bloquear el avance de las fuerzas del orden. Sembrar el caos en la ciudad de esta manera también es una demostración de fuerza. (Foto de Mauro PIMENTEL / AFP vía Getty Images)A finales de 1985, el CV controlaba el 70% de los puntos de venta de drogas de la ciudad de Río de Janeiro y para 1990 la facción tendría influencia en la fundación del Primeiro Comando da Capital en São Paulo. Para 2004, presuntamente el Comando Vermelho controlaba aproximadamente el 70% del tráfico de drogas en Río de Janeiro, además de participar en el tráfico de armas, atracos y secuestros de gran magnitud, detalla el documento.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, el 7 de mayo en la Casa Blanca. Tras la esperada reunión, el líder brasileño habló con los medios y reveló que no abordó verbalmente la posible designación de estos dos grupos criminales como organizaciones terroristas. No obstante, sí le entregó un documento oficial detallando las posturas y propuestas de Brasil.
El futuro electoral de la familia Bolsonaro
Flavio Bolsonaro quedó bajo el escrutinio público el 13 de mayo, cuando la filtración de mensajes de una investigación de la policía federal por parte de The Intercept reveló que recibió cerca de 12 millones de dólares de Daniel Vorcaro, expropiario del clausurado Banco Master. Vorcaro está acusado de defraudar a los clientes del banco por cientos de millones de dólares, tras convencerlos de realizar inversiones fraudulentas. La policía federal de Brasil estima el fraude total en 12,000 millones de reales, aproximadamente 2,300 millones de dólares.El senador Bolsonaro ha negado cualquier irregularidad, sosteniendo que el dinero fue destinado a una película biográfica sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
En septiembre de 2025, el Supremo Tribunal Federal de Brasil condenó al mayor de los Bolsonaro por intentar derrocar al gobierno tras su derrota electoral de 2022 ante el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y lo sentenció a 27 años de prisión, convirtiéndolo en el primer expresidente brasileño condenado por un intento de golpe de Estado.
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro sale del Hospital DF Star tras someterse a un procedimiento médico el 14 de septiembre de 2025, en Brasilia, Brasil. (Ton Molina/Getty Images)El secretario de Estado, Marco Rubio, condenó de inmediato la decisión, prometiendo que Estados Unidos respondería. La reacción de Washington, que incluyó un arancel a las importaciones brasileñas, subrayó cuán profundamente el destino de la familia Bolsonaro se había entrelazado con la política estadounidense.
La salud del expresidente brasileño se deterioró drásticamente en los meses siguientes. El Supremo Tribunal Federal de Brasil dictaminó en marzo que podría cumplir su condena bajo arresto domiciliario debido a su condición física, aunque el acuerdo estaba programado para ser reevaluado en un plazo de 90 días. Fue ingresado al hospital DF Star en marzo por bronconeumonía, uno de los varios problemas de salud que ha enfrentado desde que sufrió una puñalada casi fatal durante la campaña electoral de 2018.
Su hijo, Flávio, ha denunciado lo que describe como una cultura imperante de "persecución política" en Brasil, la cual, dice, se dirige particularmente en contra de los conservadores.
"[Jair Bolsonaro] no fue condenado por corrupción, lavado de dinero o crímenes violentos", declaró a Jan Jekielek de EpochTV en abril. "Fue condenado por defender la verdad y no doblegarse ante un sistema que persiguió e interfirió con su gobierno".
Como resultado de su condena, el mayor de los Bolsonaro tiene prohibido postularse a la presidencia hasta el año 2030.
"Dado que ahora está inhabilitado para postularse a la presidencia, me ha nombrado a mí como el candidato", dijo el menor de los Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro aceptó el respaldo. Ha descrito toda su campaña como una batalla contra un sistema que, asegura, está diseñado para destruir a la derecha brasileña.
"Brasil no atraviesa un momento fácil. No tenemos una democracia sana en nuestro país», afirmó. "Hay mucha persecución política, especialmente contra los de derecha, simbolizada por el presidente Jair Bolsonaro, la mayor víctima de esta guerra jurídica".
Con infromación The Associated Press.





















