Estados Unidos aseguró que no consultó al gobierno de Cuba sobre el envío de ayuda humanitaria a la isla, ya que el apoyo es directo para la población cubana afectada por la crisis humanitaria y los daños del huracán Melissa.
"No le preguntamos al régimen si quería la ayuda, porque no es su ayuda", afirmó el subsecretario de Estado interino para Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, Jeremy Lewin, durante una conferencia de prensa este 15 de enero.
"No están en posición de cuidar a su gente ni de tomar decisiones sobre esto", añadió.
Lewin explicó que el canal utilizado para el envío de la asistencia se estableció a través de la Iglesia Católica, que manifestó públicamente su disposición a colaborar.
"La Iglesia Católica emitió una carta pública diciendo que estaba abierta a esto", señaló, al precisar que hasta ahora, las autoridades cubanas no han interferido en la operación.
Al ser cuestionado, de porqué la ayuda humanitaria tardó casi tres meses en ser otorgada, el subsecretario señaló que la situación en Cuba es "más compleja políticamente" que en otros países, donde se puede otorgar ayuda con más facilidad.
"Estados Unidos no puede operar la estructura de asistencia que normalmente implementaríamos en Cuba, dadas las tensiones políticas y las restricciones impuestas por el régimen. Por lo tanto, el momento oportuno para esto tiene que ver con que la Iglesia obtenga los mecanismos y permisos adecuados", explicó.
Además, Lewin agregó que EE. UU. considera esto como "una respuesta humanitaria más amplia" al pueblo cubano. Explicó que la crisis en la isla, no es solo debido a una devastación por un huracán, sino que es una "trágica y amplia crisis humanitaria" que incluye enfermedades, hambruna y privaciones debido a un sistema deficiente y a la incompetencia del régimen.
El funcionario recalcó que Washington vigilará el destino de los suministros. "Si interfieren, roban o desvían esos suministros, los haremos responsables", dijo Lewin. "Tendrían que quitar literalmente las cajas de comida de las manos de las familias", agregó.
"El régimen puede quitarles la comida a las familias hambrientas, y rendirá cuentas ante su propio pueblo. Rendirá cuentas ante nosotros, y el mundo entero verá su crueldad en su justa medida", reiteró.
La ayuda, que comenzó a enviarse este miércoles, forma parte de un paquete inicial de 3 millones de dólares destinado a unas 6000 familias, equivalentes a cerca de 24,000 personas, en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo, las más impactadas por el paso del ciclón.
El secretario de Estado, Marco Rubio informó el 14 de enero que EE. UU. enviaría un primer vuelo desde Florida hacia Holguín, y que ya estaba programado un segundo vuelo para el 16 de enero.
Cada vuelo entregará más de 525 kits de alimentos y 650 kits de higiene y tratamiento de agua, que llegarán a más de 1000 familias. Además, un buque comercial programado para llegar a Santiago de Cuba en las próximas semanas transportará el resto de la asistencia, informó el Departamento de Estado de EE. UU. en un comunicado.
Melissa, un huracán de categoría 5 que tocó tierra el 28 de octubre de 2025 en Jamaica, atravesó varios países del Caribe, incluido Cuba. Fue considerado el tercer ciclón más intenso registrado en el Atlántico.
El gobierno de Cuba acusó a Estados Unidos de utilizar el envío de ayuda con fines "oportunistas" y de "manipulación política", según informó la prensa estatal. Lewin rechazó esas acusaciones y sostuvo que "no hay nada político en latas de atún, arroz, frijoles o pasta".
"Si de verdad el régimen da la bienvenida a la ayuda humanitaria, estaremos listos para enviar mucho más", concluyó.
Con información de EFE y Estela Hernández.
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