A cinco meses de que Rodrigo Paz Pereira jurara como el nuevo presidente de Bolivia, el gobierno del político centrista reactivó la cooperación con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) a 18 años de su expulsión.
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas del país sudamericano, Ernesto Justiniano, confirmó en entrevista con AFP que Bolivia y la DEA tienen un trabajo conjunto activo.
“Se está investigando, se está intercambiando información, estamos trabajando en forma conjunta, no solamente con la DEA, sino por ejemplo con Paraguay y con Brasil”, expresó el funcionario boliviano.
“Hay una decisión política de trabajar en forma conjunta. Ahora los equipos a nivel técnico estamos trabajando para el tema de investigaciones conjuntas, para revisión de rutas, no solamente de narcotráfico, sino también de rutas financieras (...) En el tema de la cooperación todo es un trabajo que se está articulando”, agregó durante la entrevista.
La reactivación se da en el marco de la incorporación de Bolivia al “Escudo de las Américas” del presidente Trump que busca fortalecer la seguridad del continente y limitar la influencia de China en la región. La integración del país boliviano marca un cambio en sus relaciones exteriores tras la marcada separación que se dio bajo el gobierno del entonces presidente Evo Morales.
Fue durante el gobierno de Morales, en el 2008, que se dio la expulsión de la agencia estadounidense, tras acusarla de espionaje y conspiración para financiar a la oposición para dar un golpe de Estado así como para el fortalecimiento de la defensa de la soberanía nacional y "nacionalización" de la lucha antidrogas.
"El terrorismo y el narcotráfico son hermanas gemelas que sirven al imperio norteamericano para invadir y para controlar a los países del mundo. De eso estoy totalmente convencido", declaró el entonces mandatario.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump realizó el 7 de marzo el encuentro Cumbre del Escudo de las Américas, recibiendo en Florida a líderes de 12 países de Latinoamérica.
Es la primera reunión regional de este tipo que reúne a lo que el Departamento de Estado describió como “aliados con ideas afines” en el hemisferio occidental.
Los jefes de Estado que asistieron son los de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.
“Esta histórica coalición de naciones trabajará en conjunto para promover estrategias que detengan la interferencia extranjera en nuestro hemisferio, las bandas y carteles criminales y narcoterroristas, y la inmigración ilegal y masiva”, afirmó el Departamento de Estado en un comunicado.
En el marco de este trabajo conjunto, el 13 de marzo Bolivia detuvo y extraditó a Estados Unidos a Sebastián Marset, presunto líder de un cártel sudamericano, acusado por EE. UU. de blanqueo de capitales.
Desde 2025, el gobierno estadounidense ofreció una recompensa de hasta 2 millones de dólares por quien brindase información que condujera a la detención de Marset.
Marset de 34 años, es acusado de dirigir el Primer Cártel Uruguayo y es buscado en Paraguay y Bolivia por delitos de delincuencia organizada relacionados con el tráfico de cocaína entre países sudamericanos y Europa. Fue acusado en Estados Unidos de delitos de blanqueo de capitales, según el Departamento de Estado de EE. UU.
Con información de Chris Summers.
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