El miércoles, 14 individuos fueron acusados mediante una acusación formal federal de 21 cargos por conspirar para distribuir crack y cocaína en polvo en una operación que traficaba drogas cerca de una escuela primaria en el sureste de Washington D.C., según detalló la Fiscalía de Estados Unidos para el Distrito de Columbia.
La acusación formal, que se hizo pública en la Corte de Distrito de Estados Unidos, alega que cada acusado conspiró para distribuir 280 gramos o más de base de cocaína y 500 gramos o más de cocaína en un radio de 300 metros de la escuela primaria Hendley.
Según la fiscalía, el grupo se dedicaba a la venta de drogas al aire libre en el corredor de la calle 4 SE y la calle Chesapeake SE, incluso en presencia de niños de la escuela primaria cercana.
Agentes del FBI, la Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Departamento de Policía Metropolitana ejecutaron órdenes de registro domiciliario el miércoles por la mañana en 15 lugares del Distrito de Columbia y Maryland. Los 14 acusados fueron arrestados durante la operativo.
La fiscal estadounidense Jeanine Ferris Pirro anunció los cargos y destacó la proximidad de las actividades delictivas a la escuela.
"Hoy, mi oficina sacó de calles residenciales a más de una docena de narcotraficantes. Estos traficantes no mostraron ningún respeto por el bienestar de nuestra comunidad, llegando incluso a vender crack a solo 90 metros de una escuela primaria", dijo Pirro.
"Esta fiscalía seguirá buscando sentencias severas para los acusados que traten a sus vecinos como presas explotables, y desmantelará cualquier grupo que ponga en riesgo la vida de nuestra comunidad".
Las autoridades incautaron 28 armas de fuego, 2.4 kilogramos de crack, un kilogramo de cocaína en polvo, 29 gramos de fentanilo y 5.4 kilogramos de marihuana en lugares vinculados a los acusados y sus asociados. Uno de los acusados, Kivarrie Greene, enfrenta un cargo adicional por posesión ilegal de armas de fuego.
El subdirector a cargo de la oficina del FBI en Washington, Darren B. Cox, dijo que la operación se centró en un grupo violento que operaba en el sureste de Washington D.C. y el condado de Prince George´s.
Cox señaló: "Esta operación refleja el trabajo de investigación exhaustivo realizado por nuestros grupos de trabajo de Calles Seguras y Seguridad Nacional, y seguiremos utilizando todas las herramientas a nuestro alcance para que los delincuentes violentos rindan cuentas y para mantener a Washington D.C. segura y hermosa".
El jefe interino del Departamento de Policía Metropolitana, Jeffery W. Carroll, resaltó la colaboración interinstitucional que condujo a las detenciones.
Carroll dijo: "Gracias a nuestra sólida colaboración con el FBI, la DEA, la Fiscalía de Estados Unidos y otros organismos encargados de hacer cumplir la ley, estamos garantizando que quienes ponen en peligro nuestros vecindarios rindan cuentas ante la justicia".
El agente especial a cargo de la DEA en la División de Washington, Christopher Goumenis, indicó que los detenidos son conocidos por su participación en actividades relacionadas con drogas ilegales, armas de fuego y actos violentos.



















