El Partido Comunista Chino (PCCh) está asesinando a creyentes religiosos para vender sus órganos con fines lucrativos, según un nuevo libro promocionado por el Dr. Phil McGraw en su programa "The Dr. Phil Podcast".
"Hay personas al otro lado del mundo que están vivas, respirando, pensando, quizá incluso rezando, a las que ya se les ha asignado un comprador para sus órganos, sus órganos vitales —ojos, corazón, pulmones, hígado, riñones—; se ha registrado su grupo sanguíneo, se han evaluado sus órganos y, cuando llegue el pedido, serán asesinadas para satisfacerlo", dijo McGraw.
El famoso presentador entrevistó a Jan Jekielek, editor sénior de The Epoch Times y autor del nuevo libro "Asesinados por Encargo" (por su titulo en ingles 'Killed to Order'): "La industria china de la sustracción de órganos y la verdadera naturaleza del mayor adversario de Estados Unidos", sobre lo que Jekielek describió como la "máquina monstruosa" que el PCCh ha construido durante las últimas dos décadas.
"Sé que suena como algo sacado de una película de terror. Sé que suena como el tipo de cosa que normalmente descartarías como una teoría de la conspiración", dijo McGraw. "Lamentablemente, ha quedado bien documentado tras 20 años de investigación. Esto no es ficción. Es una política. Es una industria. De hecho, se trata de una industria de 8900 millones de dólares al año dirigida por el Partido Comunista Chino, y está ocurriendo ahora mismo".
Las principales víctimas de la sustracción forzada de órganos por parte del PCCh son los practicantes de Falun Gong y los uigures de Xinjiang.
Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, es una práctica espiritual que incluye ejercicios meditativos y se basa en los principios de verdad, compasión y tolerancia. La práctica, introducida en 1992, creció rápidamente en la década de los noventa y, en 1999, las autoridades estimaban que había entre 70 y 100 millones de personas practicándola. Fue entonces cuando el PCCh se volvió contra la práctica, lanzando una violenta persecución contra los practicantes de Falun Gong que continúa hasta el día de hoy.
Como relata Jekielek en "Asesinados por Encargo", el número de trasplantes de órganos comenzó a aumentar rápidamente en el año 2000 en China, un país que en aquel momento no contaba con ningún programa de donación de órganos. Hacia 2015, el número de hospitales de trasplantes había aumentado a más de 100, y las pruebas apuntaban a que se estaba realizando la sustracción de órganos de una segunda población: los musulmanes uigures, una población de unos 12 millones de personas concentrada en la región septentrional de Xinjiang.
"Estamos hablando de personas cuyo único delito es lo que creen", dijo McGraw, señalando las llamadas telefónicas grabadas por investigadores encubiertos en las que se pedía a hospitales chinos que obtuvieran órganos y se recibían respuestas de que los hospitales los obtendrían de practicantes de Falun Gong.
Para que los hospitales chinos puedan prometer tiempos de espera de entre una y cuatro semanas, como se escucha en algunas de esas grabaciones, McGraw dijo que la base de datos de víctimas con grupo sanguíneo determinado y analizadas tiene que ser enorme.
"Porque hay que encontrar la compatibilidad. Hay que tener mucho cuidado para evitar el rechazo", dijo. "Para encontrar la compatibilidad con alguien que necesita un trasplante. No es solo una relación de uno a uno. Quiero decir, hay que tener un gran grupo entre el que elegir".
"Asesinados por Encargo" se basa en pruebas procedentes de investigaciones independientes que se han llevado a cabo durante casi dos décadas. Entre ellas se incluyen hospitales chinos que anuncian órganos bajo demanda con listas de precios y tiempos de espera de dos semanas, testimonios de cirujanos que se vieron obligados a realizar estos trasplantes y practicantes de Falun Gong que han denunciado que se les realizaron análisis de sangre y pruebas médicas tras ser detenidos arbitrariamente por las autoridades chinas.
"Esto está ocurriendo tanto con adultos como con niños", dijo McGraw tras revisar una lista de precios de órganos encontrada en la página web de un hospital chino, que ofrecía precios distintos para los órganos de adultos y de niños. "Y para empeorar aún más las cosas, los denunciantes nos cuentan que, en muchos casos, no se utiliza anestesia, porque si se utiliza, puede deteriorar el órgano".
McGraw y Jekielek debatieron sobre el hecho de que instituciones de Estados Unidos siguen formando a cirujanos de trasplantes chinos.
"¿Deberíamos formar a médicos si sabemos que existe la posibilidad de que regresen a China y sean presionados por el Partido Comunista Chino para hacer este tipo de cosas?", dijo McGraw. "Se forman aquí. Existe el juramento hipocrático: 'Lo primero es no hacer daño', pero luego regresan allí y, bajo la presión del Partido Comunista Chino, aunque no crean que esté bien, bajo presión, bajo el miedo, se ven obligados a hacerlo".
Jekielek añadió que algunos investigadores creen que en China, la sustracción de órganos de personas vivas, lo que viola la norma de donantes fallecidos vigente en el resto del mundo, se ha normalizado tanto que los médicos chinos están incluyendo estos métodos directamente en sus artículos de investigación. Un estudio de 2022 publicado en el American Journal of Transplantation encontró 71 artículos de este tipo entre casi 3000.
McGraw expresó su preocupación por que las instituciones estadounidenses estuvieran "mirando para otro lado" debido a la dependencia de Estados Unidos de China en muchos aspectos, incluidos los ingredientes clave para algunos de los 450 medicamentos que figuran en la lista de escasez de Estados Unidos.
Jekielek dijo que el sistema de sustracción forzada de órganos del PCCh revela la naturaleza del régimen.
"Esta industria es una conclusión lógica de ese sistema y de cómo funciona, cómo piensa y cómo actúa para convertir a las personas en cómplices, cooptarlas y obligarlas a hacer cosas terribles que nunca harían en una sociedad normal", dijo.














