La Comisión Especial de la Cámara de Representantes sobre China afirmó que el Partido Comunista Chino (PCCh) está promoviendo su visión y su agenda política en las Naciones Unidas aprovechando sus contribuciones financieras, ocupando puestos clave, desplegando sus tropas bajo el mandato de mantenimiento de la paz e infiltrándose en organizaciones no gubernamentales (ONG), según un nuevo informe.
Compartido con The Epoch Times antes de su prevista publicación oficial el 20 de marzo, el informe se basa en medios de comunicación en chino, documentos oficiales de Beijin, estudios académicos, datos de la ONU y la propia investigación de la comisión. Afirma que China "ha emprendido una campaña sistemática" para explotar a la ONU y sus órganos con el fin de promover una "agenda maligna".
"China no se limita a participar o impulsar iniciativas en la ONU; está aprovechando esa participación para moldear a la ONU con el fin de que sirva a los intereses del Partido Comunista Chino", reza el informe.
El comité está dirigido por el presidente, el representante John Moolenaar (R-Mich.), y el miembro de mayor rango, el representante Ro Khanna (D-Calif.).
Las contribuciones financieras de China a las Naciones Unidas han aumentado considerablemente en las últimas dos décadas, pasando de alrededor del 2 % en 2006 a algo más del 20 % del presupuesto ordinario de la organización, solo superada por Estados Unidos, con un 22 %.
Esta influencia financiera ha otorgado a Beijing el poder de "retener y retrasar los pagos para obtener concesiones políticas". Por ejemplo, según el informe, los retrasos deliberados en la financiación china durante la crisis de liquidez de 2023 se relacionaron con los esfuerzos por bloquear las investigaciones sobre derechos humanos en Sudán y otros lugares.
La comisión también destacó las contribuciones totales de China al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que ascendieron a unos 362 millones de dólares entre 1981 y marzo de 2026. Durante este periodo, China recibió alrededor de 1300 millones de dólares en financiación preferencial del FIDA, lo que significa que una cantidad significativa de recursos financieros se desvió de las naciones más pobres, lo que permitió a China utilizar el dinero para su desarrollo rural "a un coste relativamente bajo".
El informe también da la voz de alarma sobre el hecho de que China haya "colocado estratégicamente" a sus nacionales en puestos de alto nivel de la ONU, en particular aquellos relacionados con sus intereses en el Sur Global y su política exterior de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI). Entre los cargos se encuentran Qu Dongyu como director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, y Li Junhua, subsecretario general de asuntos económicos y sociales del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (DESA).
Washington y los críticos han criticado a China por atraer a países a la BRI, que financia proyectos de infraestructura en el sudeste asiático, África y Europa, como parte de un esfuerzo por expandir su influencia global a través de la "diplomacia de la trampa de la deuda".
El informe destacaba tres casos que muestran cómo el PCCh utiliza "personal de alto nivel como canal para inyectar la ideología de la República Popular China dentro del sistema de la ONU", utilizando el acrónimo del nombre oficial de China, la República Popular China. En 2017, Wu Hongbo, ex subsecretario general del DESA, "supuestamente expulsó" a un activista uigur de un foro a pesar de que había sido invitado.
En el marco de la estructura de mantenimiento de la paz de la ONU, China ha estado desplegando tropas en regiones vinculadas a sus "intereses económicos y estratégicos", especialmente en África, utilizando "el pretexto de la legitimidad multinacional» en su intento de convertir "el poder blando chino en poder duro", según el informe.
Un ejemplo clave es Sudán del Sur, donde 871 ciudadanos chinos prestan servicio en una misión de la ONU de 2025 que cuenta con un total de 11 379 efectivos. El informe explicaba que Sudán del Sur "constituye un lugar crucial" para China, dado que empresas estatales chinas han estado operando en la producción petrolera del país.
Otra conclusión clave es que China ha movilizado a ONG respaldadas por Beijing, conocidas como GONGO —abreviatura de organizaciones no gubernamentales organizadas por el gobierno—. Estos grupos "distorsionan y hacen un uso indebido del proceso consultivo" abierto a las ONG, ayudando a China a "ampliar su acceso, su red y su influencia maligna" sobre el sistema de la ONU.
Citando un informe de 2025 del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, el comité señaló que 59 de las 106 ONG de China, Hong Kong, Macao y Taiwán están "estrechamente vinculadas" al PCCh.
El comité afirmó que su propia investigación reveló que "varias docenas" de estas GONGO "están afiliadas, directa o indirectamente, al sistema del Frente Unido del Partido Comunista Chino".
En un memorándum de 2023, la comisión advirtió de que el régimen chino considera su red de organizaciones del Frente Unido como un "arma mágica" que sirve para múltiples fines, entre ellos la recopilación de inteligencia, la configuración de los entornos políticos de otros países y la transferencia de tecnología a China.
La comisión ofrece varias recomendaciones, entre ellas que el secretario de Estado "desarrolle y aplique una estrategia para contrarrestar la influencia de China sobre los órganos y procesos de la ONU".
La imagen que China da de sí misma como un socio multilateral importante enmascara una agenda más amplia, según el informe.
"El énfasis de la República Popular China en el multilateralismo no pretende reforzar el orden internacional existente", reza el informe.
"Más bien, la República Popular China busca presentar a la ONU como la única fuente de legitimidad, al tiempo que la usurpa como herramienta para su agenda nacional".
















