La expulsión de una reportera del New York Times por parte del régimen chino supone una severa restricción de la libertad de prensa extranjera en China y llevará a Washington a adoptar medidas más duras contra Beijing, según los analistas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China acusó el 1 de junio a la periodista de engañar a personas para que concedieran entrevistas sin saberlo, y afirmó que eso motivó la revocación de su permiso de residencia.
El ministerio no aportó pruebas que respaldaran su acusación de tácticas periodísticas engañosas.
Las declaraciones se produjeron en respuesta a un reportaje del New York Times del 29 de mayo en el que se confirmaba que su corresponsal en China, Vivian Wang, recibió la orden de abandonar el país en febrero.
El New York Times afirmó que la expulsión se debió a la aparición en vídeo del presidente de Taiwán, Lai Ching-te, en la cumbre DealBook del medio de comunicación celebrada en diciembre, en un momento en que las tensiones entre China continental y Taiwán siguen siendo elevadas. El Partido Comunista Chino (PCCh) nunca ha controlado la nación insular autónoma, pero no descarta tomar el control por la fuerza.
Aunque Wang no participó en el evento, los funcionarios chinos estaban cada vez más descontentos con su cobertura de ciertos temas, entre ellos la censura y la respuesta de Beijing a la pandemia de COVID-19, según el periódico.
Joseph Kahn, editor ejecutivo del New York Times, afirmó que la decisión de Beijing era errónea.
La expulsión de Wang dificultará que el público del periódico pueda acceder a "informaciones sobre la segunda economía más grande del mundo en un momento crítico", dijo Kahn.
Según un informe sobre libertad de prensa publicado por el Club de Corresponsales Extranjeros de China en agosto, el 38 por ciento de los encuestados afirmó haber sido presionado por las autoridades chinas para cancelar viajes de reportaje o entrevistas.
"Sopesar los riesgos"
Alex, un periodista independiente que anteriormente trabajaba en China y que utiliza un seudónimo por temor a represalias, afirmó que los medios extranjeros no han sido excluidos del país por completo, pero que la expulsión demuestra que informar desde allí es "cada vez más difícil".
La vicepresidenta de la Alianza de Hong Kong en Apoyo a los Movimientos Democráticos Patrióticos de China, Tonyee Chow Hang-tung, habla con los medios de comunicación frente a la sede de la policía en respuesta a la solicitud del Departamento de Seguridad Nacional sobre las acusaciones de agentes extranjeros en Hong Kong, China, el 7 de septiembre de 2021. (Anthony Kwan/Getty Images)"Los periodistas extranjeros en China aún pueden salir al terreno y redactar reportajes, pero ahora cada tarea diaria requiere sopesar los riesgos", declaró Alex a The Epoch Times.
"Hay que considerar si realmente se puede conseguir una reunión con un entrevistado o si un artículo publicado provocará represalias".
Alex señaló que la salida forzosa de Wang fue especialmente notable dado que ella no tuvo participación alguna en la cumbre DealBook del New York Times, y que las restricciones informativas condicionarán cada vez más la forma de trabajar de los corresponsales.
"Esto demuestra que el régimen chino lleva mucho tiempo insatisfecho con la cobertura del New York Times y otros medios extranjeros, y envía una clara advertencia a la prensa extranjera en China", afirmó Alex.
"Significa que, si se tocan ciertos temas, el visado, las credenciales de prensa y el estatus de residencia podrían verse comprometidos a largo plazo".
Frank Tian Xie, catedrático John M. Olin Palmetto de Negocios y Marketing en la Universidad de Carolina del Sur-Aiken, se mostró de acuerdo y señaló que Beijing pretende controlar a los medios extranjeros y, potencialmente, expulsar a aquellos que se nieguen a ajustarse a la narrativa del PCCh en futuros reportajes.
"El régimen está utilizando esta táctica para intimidar a la comunidad internacional y a los medios de comunicación globales, dando a entender que informar en China es imposible sin ceder a sus exigencias", declaró Xie a The Epoch Times.
"Tácticas tan arbitrarias y autoritarias restringen gravemente la libertad de información de los periodistas sobre el terreno".
Efecto disuasorio
Aunque Beijing rara vez emite directivas explícitas a los medios extranjeros, las líneas rojas del régimen se entienden de forma universal, según Alex."Temas como Taiwán, Xinjiang, el Tíbet, Hong Kong, los derechos humanos, la inestabilidad económica y el malestar social son temas tabú", afirmó Alex.
Periódicos a la venta en un quiosco de Hong Kong, en una foto de archivo. (Bill Cox/The Epoch Times)"Las represalias van desde el interrogatorio por parte de las autoridades y el bloqueo del acceso hasta la denegación de visados o la expulsión directa".
Alex señaló que la presión sostenida podría fomentar la autocensura entre los corresponsales extranjeros, lo que podría sesgar la percepción que la comunidad internacional tiene de China.
"Cuando informar la verdad conlleva graves consecuencias, la versión de China que se presenta al mundo reflejará cada vez más la narrativa oficial del régimen", afirmó Alex.
"Las realidades de la represión política, los abusos contra los derechos humanos y el creciente descontento social, junto con las dificultades cotidianas de los ciudadanos de a pie, quedarán aún más relegadas a las sombras".
Xie señaló que la presión para que la cobertura extranjera se ajuste a las narrativas del PCCh supone una amenaza directa para la independencia de las redacciones.
"Los medios internacionales que operan en China podrían verse obligados a silenciar determinadas noticias", afirmó.
"Pero un escenario mucho más sombrío sería un éxodo masivo de las oficinas de prensa extranjeras, expulsadas porque simplemente no pueden comprometer su integridad editorial para complacer al régimen".
Aunque las medidas de mano dura de Beijing podrían sofocar temporalmente los titulares negativos, la estrategia acabará infligiendo un daño a largo plazo a la reputación global de China, afirmó Xie.
EE. UU. contrarresta la propaganda del PCCh
El gobierno de EE. UU. ha revocado el visado de un ciudadano chino que trabajaba para la agencia de noticias estatal de Beijing, Xinhua.
Bomberos frente a las oficinas de la agencia de noticias china Xinhua después de que sus ventanas fueran destrozadas durante las protestas en Hong Kong, el 2 de noviembre de 2019. (Kin Cheung /AP Photo)El Departamento de Estado afirmó en un comunicado a The Epoch Times el 1 de junio que la administración "tiene el más firme compromiso con la libertad de expresión".
Aunque Estados Unidos no presentó la medida como una respuesta de ojo por ojo a la expulsión de Wang, Alex afirmó que la revocación del visado supone un cambio de las protestas verbales a una acción recíproca concreta.
"Puede que Estados Unidos no examine cada informe de los medios estatales chinos, pero endurecerá las restricciones sobre sus visados, las credenciales de su personal y su ámbito de actuación", afirmó Alex.
"El objetivo es impedir que el personal de los medios de propaganda del PCCh participe en actividades incompatibles con su condición de periodistas".
Al comparar ambos casos, Alex señaló que están impulsados por motivos fundamentalmente diferentes.
"Por un lado se está reprimiendo el periodismo independiente, mientras que por otro se está impidiendo que una maquinaria estatal lleve a cabo operaciones de propaganda en el extranjero".
Xie señaló que, a pesar del historial de Washington de expulsar a diplomáticos chinos, la expulsión de periodistas sigue siendo relativamente poco frecuente.
"Esto indica que es probable que Estados Unidos adopte una postura más dura frente al régimen chino en el futuro, especialmente después de que la reciente visita del presidente estadounidense Donald Trump a China no diera lugar a avances significativos", dijo Xie.
Trump viajó a Beijing en mayo para una cumbre de dos días con el líder chino Xi Jinping, en lo que supuso su primer viaje a China desde que volvió a ocupar el cargo.
Antes de la llegada de Trump, el régimen chino denegó los visados a los periodistas de The Epoch Times y su medio asociado NTD que tenían previsto viajar con la prensa de la Casa Blanca para cubrir su visita.
Xie señaló que, dado que los conflictos estructurales siguen sin resolverse en gran medida tras las conversaciones de alto nivel, ambas partes se encaminan hacia una dinámica más conflictiva.
"Estas revocaciones y restricciones de visados serán cada vez más frecuentes, lo que indica que el acceso de los periodistas se ha convertido en un nuevo campo de batalla en la rivalidad más amplia entre Estados Unidos y China", afirmó.



















