Un grupo bipartidista de legisladores de EE. UU. está instando al presidente Donald Trump a presionar por la liberación del pastor chino, Ezra Jin Mingri –detenido por el régimen comunista–, para antes de su reunión de mayo con el líder chino Xi Jinping.
En una carta fechada el 24 de marzo, los legisladores —entre los que se encuentran los senadores James Lankford (R-Okla.), Ted Budd (R-N.C.) y Tim Kaine (D-Va.), junto con los representantes Riley Moore (R-W.Va.) y Tom Suozzi (D-N.Y.)— hicieron un llamado al presidente para que interceda por la liberación no solo de Jin, sino también de otros cristianos y minorías religiosas encarceladas por sus creencias en China.
El grupo enfatizó la necesidad de acciones concretas, instando a la administración a invocar la Ley de Libertad Religiosa Internacional para imponer sanciones específicas y restricciones de visa a los responsables de violaciones graves a la libertad religiosa. También alentaron a mantener la prioridad de la libertad religiosa internacional dentro de la política general entre Estados Unidos y China.
Jin fue detenido el 10 de octubre de 2025 en su casa en Beihai, ubicada en la provincia de Guangxi, al sureste de China. Su arresto fue parte de un operativo más amplio en el que también fueron detenidos múltiples líderes de la Iglesia de Sion en Beijing y en al menos otras cinco provincias. Se le acusó de “uso ilegal de redes de información”, un cargo que podría conllevar una sentencia máxima de tres años de prisión.
En declaraciones a The Associated Press en aquel momento, Sean Long, un pastor chino de la Iglesia de Sion que estudia en Estados Unidos, describió la situación como profundamente alarmante.
“Este es un momento muy inquietante y angustioso”, afirmó. “Es una violación brutal de la libertad de culto, la cual está estipulada en la constitución china. Queremos que nuestros pastores sean liberados de inmediato”.
Long dijo que se enteró de los arrestos por primera vez a través de docenas de líderes de la iglesia en toda China, quienes compartieron fotos y videos en un chat grupal que mostraban a la policía ingresando a las instalaciones de la iglesia.
La Iglesia de Sion es una de las "iglesias en casas" no registradas más grandes de China, la cual opera fuera del control del gobierno. Dichas congregaciones desafían las regulaciones estatales que exigen que el culto se lleve a cabo únicamente en iglesias autorizadas oficialmente.
Bajo el liderazgo de Xi, las autoridades chinas han intensificado las restricciones a los grupos religiosos independientes durante la última década.
Diversos informes han documentado acciones como la confiscación de Biblias y el cierre de iglesias.
Estos esfuerzos forman parte de una campaña más amplia para "sinizar" la religión; es decir, alinear las prácticas religiosas con las prioridades del Partido Comunista de China (PCCh) —oficialmente ateo— y limitar cualquier desafío percibido a su autoridad.
En 2017, el departamento de asuntos religiosos del PCCh publicó un artículo afirmando que las iglesias deben respaldar el liderazgo del partido como parte de la "sinización".
"Solo las iglesias sinizadas pueden obtener el amor de Dios", afirmaba el artículo.
La iglesia católica china, respaldada por el Estado, también ha subrayado la necesidad de mantenerse independiente del Vaticano y de "sinizarse".
The Epoch Times se puso en contacto con la Casa Blanca para obtener comentarios, pero no recibió respuesta al momento de la publicación.
Con información de The Associated Press.














