Durante décadas, los médicos creyeron que los medicamentos para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), como el Ritalin y el Adderall, funcionaban agudizando la concentración de las personas. Sin embargo es posible que se hayan equivocado.
Un estudio sugiere que estos medicamentos en realidad funcionan haciendo que las tareas parezcan más gratificantes; es decir que básicamente, engañan al cerebro para que se interese por deberes escolares, tareas del hogar, y otras actividades cotidianas que normalmente pasarían desapercibidas.
Lo suficientemente gratificante como para mantener la concentración
El estudio , publicado en la revista Cell y dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, analizó escáneres cerebrales de casi 6000 niños de entre 8 y 11 años. Compararon las imágenes de 337 niños que habían tomado medicamentos estimulantes el día del escaneo con las de aquellos que no los habían tomado.En lugar de afinar directamente la atención en sí, los estimulantes parecen ayudar a las personas con TDAH a sentirse más despiertas, a interesarse más por una tarea y a perseverar en ella al influir en otras regiones del cerebro.
Los niños que tomaron estimulantes presentaron una mayor conectividad cerebral relacionada con la vigilia y la recompensa. Sin embargo, no se observaron cambios en las redes de atención del cerebro.
Repensando la hiperactividad
Los hallazgos sugieren que la hiperactividad en el TDAH podría tener menos que ver con un exceso de movimiento y más con la búsqueda constante de algo más gratificante que hacer. Los investigadores plantean la hipótesis de que los estimulantes reducen el impulso de abandonar una tarea por otra, al hacer que las actividades parezcan más valiosas."Las tareas en las que los niños no logran concentrarse —esas tareas que los inquietan— que no les resultan gratificantes. Con un estimulante, pueden permanecer sentados mayor facilidad porque ya no sienten la necesidad de levantarse en busca de algo más interesante", dijo Dosenbach.
Los hallazgos coinciden con lo que los farmacólogos ya sabían sobre estos medicamentos, incluso si la idea popular aún no se haya actualizado, explicó a The Epoch Times la Dra. Andrea Díaz Stransky, psiquiatra infantil y adolescente y asesora de Emora Health, que no participó en el estudio.
Ella añadió que la creencia de que los estimulantes mejoran directamente la atención persiste en la neurorradiología y entre el público general, aunque la farmacología no lo respalde del todo.
"Creemos que los estimulantes básicamente 'suben el volumen' del sistema de recompensa, de modo que las personas que tienen dificultades para controlar su atención puedan dirigir esa 'sensación extra de recompensa' hacia las cosas que les resulta difícil concentrarse", señaló Stransky.
La conexión con el sueño
Los investigadores descubrieron que los medicamentos estimulantes pueden compensar parcialmente los efectos negativos de la falta de sueño.Tanto en niños con TDAH como en aquellos sin TDAH que no dormían lo suficiente, el uso de estimulantes se asoció con mayor alerta y mejor rendimiento cognitivo.
Sin embargo, en el caso de niños sin TDAH que dormían lo suficiente, tomar estimulantes no se relacionó con mejoras en el rendimiento académico o cognitivo.
Los padres informaron cuántas horas dormían sus hijos normalmente por las noches, lo que los investigadores usaron como medida indirecta del nivel de descanso o vigilia al momento del escaneo.
En los escáneres cerebrales, los niños bien descansados mostraron una actividad cerebral similar a la de los niños que tomaron estimulantes; ambos estados desplazaban el cerebro hacia una mayor alerta y vigilia.
La falta de sueño puede simular los síntomas del TDAH, lo que aumenta el riesgo de un diagnóstico erróneo. Al mismo tiempo, los trastornos del sueño y los síntomas del TDAH pueden reforzarse mutuamente .
Como resultado, algunos niños que presentan síntomas de TDAH y responden a estimulantes podrían no tener TDAH sino sufrir simplemente de sueño insuficiente.
Consideraciones de seguridad
Dado que los estimulantes actúan sobre el sistema de recompensa, conllevan un potencial de abuso. Actualmente, se clasifican como sustancias de la Lista II, lo que significa que solo se dispensan con receta médica.Sin embargo, en la atención habitual del TDAH, los estimulantes se prescriben en dosis bajas y cuidadosamente monitoreadas, y la evidencia indica un bajo riesgo de adicción o dependencia duradera cuando se usan según las indicaciones.
Las etiquetas de los medicamentos advierten que suspender abruptamente los estimulantes después de un uso prolongado de dosis altas (generalmente en contexto de mal uso o abuso) puede causar síntomas de abstinencia, como baja energía y estado de ánimo deprimido.
El riesgo de adicción es más probable en personas que usan estimulantes sin fines médicos o en dosis altas, no en niños con TDAH que toman medicamentos según lo prescrito.
Estudios a largo plazo indican que los niños con TDAH raramente desarrollan adicción a la medicación prescrita cuando se usa correctamente, y que este tratamiento podría incluso proteger contra el abuso de sustancias en el futuro.












