Tras la reanudación de las relaciones entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Venezuela, la presidenta interina Delcy Rodríguez le solicitó a la Directora del organismo, Kristalina Georgieva, acceder a sus Derechos Especiales de Giro (DEG) —retenidos desde 2021—, para estabilizar la economía y mejorar los servicios públicos del país.
"Le hablé [a Georgieva] de la necesidad de que Venezuela acceda a sus derechos Especiales de Giro. Son 5 mil millones de dólares que tenemos en el Fondo Monetario Internacional para que podamos recuperar infraestructura vital, electricidad, agua (...) nosotros tenemos los proyectos muy claros. Sabemos qué hacer con esos recursos", expresó la líder venezolana durante un evento con sectores sociales y políticos en el estado Falcón.
Rodríguez relató que le explicó a la directora del FMI que su gobierno "sabe qué hacer responsablemente con sus recursos bloqueados".
Con el acceso a este recurso, la mandataria aseguró que podrían darle "estabilidad macroeconómica" a Venezuela, "la estabilidad de la moneda y del sistema de cambio", así como "recuperar el ingreso a los trabajadores y las trabajadoras".
"Es la manera responsable —le expliqué bien— en que Venezuela quiere hacer uso de esos recursos", enfatizó la mandataria.
La desconexión financiera entre Venezuela y el Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene su origen en 2019, cuando el organismo suspendió oficialmente sus relaciones con el gobierno de Caracas y el acceso del país a sus recursos operativos.
La decisión respondió a la falta de consenso internacional y dentro del FMI sobre la legitimidad del gobierno venezolano, a raíz de la crisis de ese año, cuando el líder parlamentario Juan Guaidó desconoció la reelección de Nicolás Maduro y se proclamó presidente interino.
Esta misma política de desconocimiento institucional fue la causa directa por la cual, en 2021, el FMI bloqueó el acceso de Venezuela a sus Derechos Especiales de Giro (DEG), los cuales formaban parte de una inyección global de 650,000 millones de dólares destinada a dotar de liquidez a los países miembros que enfrentaban la crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19.
El 16 de abril, el FMI anunció la reanudación de sus relaciones con Venezuela, quien es miembro de la organización desde 1946, una acción respaldada por el consenso de las principales potencias económicas miembros del Fondo.
Un día antes de la reanudación, la presidenta interina de Venezuela instó al gobierno estadounidense a finalizar por completo las sanciones al país, y así permitir que los inversionistas internacionales se acerquen.
"Estamos trabajando muy duro en el cambio que permita atraer inversión, que permita también construir una agenda de cooperación energética con los Estados Unidos", dijo la mandataria a través de un video publicado en su cuenta de X, el 15 de abril.
"Retomar ese camino es importante para ambos países. Una licencia no brinda la seguridad jurídica en la proyección del tiempo porque está sujeta a temporalidad", agregó, tras una reunión con el subsecretario de la Oficina de Hidrocarburos y Energía Geotérmica de EE. UU., Kyle Haustveit, y representantes de empresas energéticas independientes.
El 19 de abril, la líder venezolana inició una peregrinación de 13 días por el país sudamericano para pedir al gobierno estadounidense la eliminación de todas las sanciones a Venezuela. Rodríguez pretende recorrer varias regiones hasta llegar a la capital el 1 de mayo.
















