El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, decretó el 18 de enero estado de sitio por 30 días en todo el país, tras una ola de violencia registrada este domingo por parte de las pandillas.
En un mensaje transmitido por la televisión nacional, Arévalo dijo que la medida busca utilizar toda la fuerza del Estado, incluida la Policía Nacional Civil y el Ejército de Guatemala, para realizar acciones contra las pandillas y las maras y contrarrestar sus acciones terroristas.
"Este tiene como objetivo garantizar la protección y la seguridad de los ciudadanos", dijo Arévalo.
Este este domingo, reclusos de varias pandillas (principalmente Barrio 18 y Mara Salvatrucha MS-13) realizaron varios motines de manera simultánea en varias prisiones del país.
En pocas horas, las autoridades retomaron por la fuerza el control de las cárceles, permitiendo el rescate de tres rehenes en la cárcel "Renovación I" de Escuintla.
En represalia, presuntos pandilleros realizaron ataques contra la Policía Nacional Civil (PNC) en diferentes sitios de la capital y en zonas aledañas, dejando ocho policías muertos.
El presidente Arévalo resaltó que dichos actos violencia ocurren en un momento en el que su gobierno avanza en la liberación de las instituciones de las redes criminales que traficaban corrupción e impunidad. "Sabemos quiénes están detrás", dijo.
El estado de sitio es una medida contemplada en la Constitución Política de la República de Guatemala que permite al gobierno limitar ciertos derechos constitucionales cuando la seguridad del país está amenazada por una grave alteración del orden público y las autoridades ordinarias no pueden controlar la situación con los mecanismos normales.
Durante el estado de sitio los ciudadanos tienen prohibido realizar manifestaciones públicas y portar armas, y el gobierno puede implementar de toques de queda, entre otras medidas.
"El estado de sitio no altera la vida cotidiana en sus actividades normales, el funcionamiento de las instituciones públicas o privadas, ni la movilidad de las y los ciudadanos, o los procesos de renovación de las autoridades judiciales o ningún otro proceso de naturaleza política", aclaró el presidente.
También advirtió que su gobierno no va a negociar con criminales ni tolerar acciones terroristas, y lamentó la muerte de los policías a manos de pandilleros.
"Hoy habrá familias que quedarán marcadas de por vida por estas pérdidas. Su dolor es el dolor de toda Guatemala", dijo.
El mandatario declaró tres días de luto nacional en memoria de los fallecidos, e instruyó a todas las entidades del Estado y al pabellón del Palacio Nacional a izar las banderas a media asta para recordar su heroísmo.
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