La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre el juicio del presidente Nicolás Maduro en Estados Unidos, luego de su captura durante una operación militar estadounidense en Venezuela.
"En este caso, ya detenido el presidente Maduro, lo que uno pide es juicio justo siempre. Eso es lo que hay que pedir. O sea, que realmente para todos y en cualquier circunstancia y en este particular, pues tiene que haber celeridad y justicia", afirmó Sheinbaum este 6 de enero durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional.
La presidenta reiteró su rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano y defendió los principios históricos de la política exterior mexicana, en particular la no intervención y la autodeterminación de los pueblos.
“Independientemente de la opinión que se tenga de la presidencia de Maduro, del régimen venezolano, independientemente de eso, dejen eso de un lado, el tema de la intervención”, dijo. Añadió que la Constitución mexicana y la tradición diplomática del país obligan a fijar una posición clara frente a este tipo de acciones.
Sheinbaum también destacó que la cooperación internacional para el desarrollo es, a su juicio, el mecanismo adecuado para apoyar a los países en crisis, junto con el respeto a la igualdad jurídica de los Estados y la protección de los derechos humanos. "La mejor manera de ayudar a un país es la cooperación internacional para el desarrollo", sostuvo.
Los comentarios de la presidenta se producen tras los ataques aéreos lanzados por fuerzas estadounidenses sobre Caracas el 3 de enero, operación en la que fueron detenidos Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico y armas en Estados Unidos. De acuerdo con autoridades cubanas, al menos 32 oficiales de ese país, desplegados en apoyo al gobierno venezolano, murieron durante los bombardeos.
Ese mismo día, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Estados Unidos asumirá el control de la gobernanza de Venezuela hasta que considere viable una "transición segura, adecuada y juiciosa" hacia un nuevo gobierno. Posteriormente, la Corte Suprema de Venezuela designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como líder interina, quien tomó protesta el 5 de enero.
Trump indicó que su administración mantiene comunicación con Rodríguez a través del secretario de Estado, Marco Rubio, y reconoció contactos previos con actores venezolanos, aunque aseguró que ningún colaborador cercano a Maduro participó en la operación militar.
Maduro y Flores comparecieron ante una corte federal el 5 de enero, donde se declararon inocentes de todos los cargos. Las acusaciones incluyen conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, así como conspiración para poseer ese armamento.
El día de ayer, el presidente Trump declaró en una llamada telefónica a NBC que Estados Unidos no está en guerra con Venezuela, sino que está trabajando para combatir el tráfico de drogas.
Trump y Maduro hablaron por teléfono antes de la operación del 3 de enero. El vicepresidente JD Vance dijo en X el 3 de enero que Trump ofreció a Maduro "múltiples salidas, pero fue muy claro durante todo este proceso: el tráfico de drogas debe cesar y el petróleo robado debe ser devuelto a Estados Unidos".
La intervención estadounidense ha generado críticas de diversos gobiernos. México manifestó su condena desde el primer momento, al considerar que las acciones militares violan el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas. A esta postura se sumaron, el 4 de enero, España, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, que coincidieron en que la operación contraviene principios básicos del derecho internacional, como la prohibición del uso de la fuerza, el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados.
Con información de Estela Hernández, Ryan Morgan y Aldgra Fredly
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