Las fichas del dominó están cayendo para Cuba mientras enfrenta una crisis energética sin precedentes derivada de la suspensión del envió de petróleo de sus dos mayores proveedores, Venezuela y México. Frente a esta situación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó su preocupación por el declive del bienestar social que enfrenta la isla por la crisis energética entre otras razones.
“Estamos sumamente preocupados por la profunda crisis socioeconómica en Cuba, en medio de un embargo financiero y comercial de décadas de duración, eventos climáticos extremos y las recientes medidas de EE. UU. que restringen los envíos de petróleo”, dijo la portavoz de la oficina de derechos humanos de la ONU, Marta Hurtado, en una rueda de prensa en Ginebra este 12 de febrero.
“Esto está teniendo un impacto cada vez más grave en los derechos humanos de las personas en Cuba”, agregó.
Hurtado subrayó que frente a la escasez de hidrocarburos los hospitales también enfrentan serias limitaciones operativas.
“Las unidades de cuidados intensivos y los servicios de urgencias se encuentran comprometidos, así como la producción y conservación de vacunas, hemoderivados y medicamentos que requieren refrigeración constante”, explicó la portavoz según una nota informativa de la ONU publicada el 13 de febrero.
La organización además señaló que el desabasto de petróleo está afectando al sistema sanitario debido a que los constantes apagones en la isla dificultan el suministro de agua, ya que el 80 % de los equipos de bombeo dependen de la electricidad.
También informa que el acceso a agua potable ha sido restringido afectando las condiciones adecuadas de saneamiento e higiene.
Otra de las afectaciones que se vive en la isla tras el desabasto de combustible se presenta en el transporte, tanto nacional como internacional. Hasta el momento varias aerolíneas internacionales han suspendido sus vuelos a la isla y prevén reprogramarlas meses después.
Tanto Venezuela como México dejaron de enviar crudo a la isla en enero, tras la captura de Maduro –quien se encuentra siendo procesado en Estados Unidos–, mientras que el país azteca suspendió sus envíos por presiones del gobierno de Trump, quien también anunció aranceles para cualquier nación que suministre o venda hidrocarburos a la isla.
En 2024 se registró a Venezuela como el mayor proveedor de crudo a la isla, suministrando 26,500 barriles diarios, una cuarta parte de la demanda total de energía de Cuba. Por su parte, México ocupó el segundo lugar, con 5000 barriles diarios.
En una declaración del 30 de enero, el régimen castrista condenó las acciones de Washington, asegurando que está usando su poder para obligar a otros países a dejar de ayudar o comerciar con La Habana.
No obstante, el presidente estadounidense dijo a inicios de febrero que la falta de hidrocarburo en la isla no tendría por qué representar una crisis humanitaria, ya que de suceder, el régimen cubano se acercaría al gobierno estadounidense para llegar a un acuerdo.
El 5 de febrero el líder cubano Miguel Díaz-Canel anunció estar dispuesto a entablar un diálogo con el gobierno de Trump. Dijo que están dispuestos a dialogar sobre cualquier tema, siempre y cuando se dé sin presiones o condiciones previas y en respeto mutuo a su soberanía e independencia.
Tanto los gobiernos de México, Rusia y Chile, como grupos civiles, han estado enviando ayuda humanitaria a la isla.
México recientemente envió dos buques con 800 toneladas de ayuda, y está planeando más envíos, y organizaciones civiles se están organizando para reunir vivieres y enviarlos a Cuba, según señaló la presidenta Sheinbaum el 12 de febrero.
Por su parte, cubanos radicados en Estados Unidos están enviando víveres y medicamentos a sus familiares en la isla, pero sin dejar de exigir al gobierno de Trump el endurecimiento de las medidas para que el régimen castrista caiga finalmente.
Con información de EFE.
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