Empresas españolas como Iberia, Meliá Hotels o Iberostar confirmaron esta semana su salida de Cuba ante la incertidumbre política que vive la isla y por las advertencias de sanciones por parte de Estados Unidos, que no descarta una acción militar contra Cuba.
La situación en el país se ha agravado para las empresas extranjeras a raíz de la Orden Ejecutiva 14404, por la que EE. UU. podrá congelar los activos en su territorio de las entidades que operen en los sectores clave cubanos como energía, minería, defensa o seguridad o que hayan brindado apoyo al gobierno cubano.
Ante esta situación, a principios de este año la cadena hotelera Minor decidió dejar de explotar los dos hoteles que gestiona en La Habana bajo la marca NH. Por su parte, Meliá confirmó este miércoles que deja de operar quince de sus hoteles en Cuba, mientras que Iberostar hará lo propio con otros doce hoteles.
Meliá ya había comunicado en mayo que había cerrado un 50 % de su capacidad operativa en Cuba, donde cuenta con 34 hoteles, al finalizar el primer trimestre como consecuencia de dichas sanciones por parte de Washington.
La hotelera reportó al cierre del primer trimestre una ocupación en sus establecimientos del país del 34.1 %, 6.5 puntos por debajo del primer trimestre del año pasado y muy por debajo de la media de sus cartera (58.8 %, con un alza de 1.7 puntos).
Por su parte, Iberia, que ya anunció en abril su salida de Cuba a partir de junio, suspendió sus operaciones este mismo lunes, mientras World2Fly canceló los vuelos hacia La Habana a partir del 20 de mayo.
No obstante, la aerolínea española Air Europa sí seguirá operando, por el momento, la ruta entre Madrid y La Habana, mientras continúa monitorizando la evolución y el comportamiento de la ruta con el objetivo de adaptar la capacidad a la demanda real, confirmaron a EFE fuentes de la compañía.
La incertidumbre en el país ha provocado un desplome del 55.8 % en la llegada de turistas internacionales en los cuatro primeros meses del año, un periodo en el que recibió 328,608 turistas internacionales, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información cubana.
La Unión de Agencias de Viajes (UNAV) explicó que las ventas están siendo "muy complicadas" en la isla y el descenso registrado está siendo "muy importante", puesto que la situación invita a que los clientes se decanten a otros destinos como Riviera Maya, Punta Cana o Cabo Verde.
El gobierno español aseguró que lleva a cabo un seguimiento estrecho y permanente de la situación en Cuba y mantiene contactos continuos con las empresas potencialmente afectadas.
El seguimiento de la situación en Cuba por parte del Ejecutivo español se hace en coordinación con las empresas españolas con presencia en la isla, a través de la Oficina Económica y Comercial de España en La Habana.
Los objetivos, según las mismas fuentes, son conocer su situación concreta, identificar posibles riesgos e impactos y acompañarlas en la evaluación de escenarios.
Por su parte, un portavoz de la Comisión Europea señaló estar al tanto de que "algunas empresas de la UE han estado considerando en los últimos días cesar o reducir sus actividades económicas en Cuba" y aseguró que siguen "de cerca" la situación.
"Esperamos que todos los actores garanticen la igualdad de condiciones para las empresas de la UE", dijo la fuente.
La salida de empresas extranjeras de Cuba
Pese a no haber anunciado públicamente el abandono de la gestión de los establecimientos, otras compañías hoteleras españolas han dejado de comercializar habitaciones en Cuba a través de sus páginas web.Es el caso de Valentin Hotels, que operaba en tres hoteles en la isla; Blau, también con tres establecimientos, y Roc, con dos. Sin embargo, Barceló, que cuenta con dos hoteles cubanos en su catálogo, y Axel, con uno, permiten aún este miércoles hacer reservaciones.
Estas salidas se suman a las realizadas por otras compañías extranjeras, como la canadiense Blue Diamond, la tercera cadena hotelera extranjera en Cuba por número de instalaciones gestionadas, o las europeas Hapag-Lloyd y CMA CGM, las dos navieras que mantenían operaciones con el país.
El turismo, sector esencial de la economía cubana, arrastraba desde la pandemia del coronavirus una crisis que se ha agravado por la presión de EE. UU. a la dictadura cubana y, especialmente, las sanciones petroleras.



















