A una semana de las elecciones, la carrera presidencial en Colombia da un giro inesperado al posicionar al candidato de derecha, Abelardo De la Espriella, muy cerca del de izquierda, Iván Cepeda, con una brecha mínima que los separa en la primera vuelta, según la encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC).
El sondeo del CNC realizado entre el 16 y 22 de mayo, publicado por la revista Cambio, muestra a Cepeda candidato del Pacto Histórico —partido al que pertenece el presidente, Gustavo Petro—, con un 33.4 % de apoyo y a De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, con el 30.9 %.
Cambio subraya que la diferencia de 2.5 puntos porcentuales entre ambos candidatos se sitúa dentro del margen de error del 3 % del sondeo, por lo que técnicamente se considera un empate.
Detalla el ascenso de De la Espriella, quien hace dos meses ocupaba el tercer lugar, por detrás de Paloma Valencia candidata del Centro Democrático. Ahora, la tendencia se ha invertido: Valencia ha caído al tercer puesto con un 12.6 % —una pérdida de cerca de 10 puntos desde el 22 de marzo—, mientras que De la Espriella ha mantenido un crecimiento sostenido que le ha permitido escalar 10.5 puntos porcentuales desde el 3 de mayo.
La encuesta destaca que Cepeda retrocedió 3.8 % puntos porcentuales, quedando con la cifra más baja de las 4 encuestas anteriores iniciadas desde el pasado enero.
Además, la encuesta revela que en un escenario de segunda vuelta entre De la Espriella y Cepeda, la contienda se mantiene cerrada con una brecha de 2.7 puntos porcentuales —también un empate técnico dentro del margen de error—, aunque el candidato de derecha figura ahora como el favorito para el triunfo final. En esta proyección De la Espriella obtiene el 43.6 por ciento de intención de voto e Iván Cepeda, 40.9 por ciento.
A pocos días de las elecciones en Colombia, la violencia estaría actuando como un freno directo para el voto libre. Desde el pasado 13 de mayo, la Misión de Observación Electoral (MOE) viene advirtiendo que los grupos armados tienen presencia en el 57 % de las zonas rurales habilitadas para votar.
Esta injerencia armada, según asevera la organización, altera el proceso democrático porque restringe la realización de eventos de campaña y genera intimidación en los 386 municipios catalogados en riesgo. En la práctica, la violencia impide que tanto candidatos como simpatizantes puedan participar de manera segura y sin presiones.
En el marco de esta crisis, las alarmas han llegado hasta Washington. El pasado 12 de mayo, el senador estadounidense Rick Scott remitió una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, manifestando su profunda “preocupación ante las próximas elecciones presidenciales de Colombia” y las faltas de garantías en los territorios.
En la carta, según un comunicado de la oficina del senador, le solicitó a Rubio un informe sobre las acciones del Departamento de Estado para apoyar la integridad electoral en Colombia “en medio de preocupaciones crecientes por la violencia política, la intimidación, el deterioro de las condiciones de seguridad y la influencia creciente de grupos armados ilegales en dicha nación”.
Scott solicitó específicamente información sobre los esfuerzos de integridad electoral, el apoyo a la observación internacional, el compromiso diplomático y la planificación de contingencia en caso de que la violencia escale a medida que se acerca el día de las elecciones, informa el comunicado.
Enfatizó la importancia de que Washington deje de lado la pasividad y asuma un papel activo y firme frente a la crisis electoral colombiana, señalando que "están en juego los intereses de Colombia y de la región en general".
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