El presidente de Chile, José Antonio, realizó este martes el cambio de gabinete más rápido desde el retorno a la democracia y admitió que su gobierno necesita un cambio de rumbo, a poco más de dos meses de llegar al poder.
El mandatario derechista, que lleva 69 días en el cargo, removió a dos de sus principales ministras, en un momento en que su aprobación cayó hasta el 40 % en las encuestas y su desaprobación se ha duplicado.
"Hemos tenido que tomar medidas impopulares y eso golpea a cualquier gobierno, pero las tomamos con convicción, sabiendo que la única manera de recuperar y reconstruir nuestra patria es hablando con la verdad", dijo Kast en una ceremonia en La Moneda, al tiempo que reconoció que no tenía pensado hacer un cambio tan pronto.
La exfiscal Trinidad Steinert fue sustituida en el Ministerio de Seguridad Pública por el ministro del Interior, Claudio Alvarado, que compaginará ambos cargos, mientras que la actriz y periodista Mara Sedini fue reemplazada como vocera por el hasta ahora titular de Obras Públicas, Martín Arrau.
Ambas ministras habían sido cuestionadas con dureza por distintos fallos en su gestión tanto desde la oposición de izquierdas como desde la coalición oficialista.
"Cambio de forma y fondo"
Los millonarios recortes ordenados en la Administración Pública bajo el pretexto de la estrechez fiscal, el aumento del precio de los combustibles y la falta de resultados en materia de seguridad -la principal bandera de Kast- explican la caída en los sondeos, según expertos.Desde la semana pasada, además, la credibilidad del mandatario está en entredicho después de que reconoció que la promesa de campaña de expulsar casi de inmediato a los más de 330,000 migrantes irregulares que viven en Chile era una "hipérbole".
"Llegó el momento de hacer un cambio en la forma y en el fondo de cómo nuestro gobierno va a comunicar las cosas a la ciudadanía", reconoció Kast, que declaró que el ajuste ministerial "duele" pero "fortalece" al gobierno, integrado por una coalición.
El Ministerio de Obras Públicas, en tanto, lo asumirá el titular de Transporte, Louis de Grange, que también gestionará de manera paralela ambas carteras.
Kast, que llegó al poder con la promesa de crear un "gobierno de emergencia", aseguró que la emergencia en materia económica y de seguridad continúa y que esta "requiere mucho trabajo y también firmeza".
Un cambio esperado
La reconfiguración del gabinete generó una ola de reacciones en la oposición de izquierdas, entre ellas la de la presidente del Frente Amplio, Constanza Martínez, quien aseguró que "la salida de Steinert y Sedini es el síntoma, no la causa"."El problema es de fondo: Kast no tenía un plan en seguridad, pese a haber utilizado el miedo en campaña", indicó en X la líder del partido del expresidente Gabriel Boric (2022-2026), el antecesor de Kast.
Desde el populista Partido de la Gente, que no forma parte del gobierno y será clave en la tramitación de la megarreforma, valoraron el nuevo diseño del gabinete y su líder, Franco Parisi, aseguró que la salida de la exfiscal tenía que haberse decretado "hace rato".
Para Rodrigo Espinoza, académico de la Universidad Diego Portales, el cambio "no es ninguna sorpresa", debido a los cuestionamientos que arrastraban ambas ministras, y tiene como objetivo "dar un golpe de timón" y revertir las encuestas en contra.
"El nivel de improvisación que se vio últimamente por parte de la ya exministra Steinert llegó a su cúspide cuando señaló en el Congreso que desconocía la necesidad de tener un plan de seguridad concreto y estructurado", apuntó a EFE.
Los problemas de descoordinación y comunicación "aparecieron ya durante la primera semana", lo que "fue afectando tanto la imagen como la credibilidad" del gobierno, subrayó por su parte a EFE Octavio Avendaño, de la Universidad de Chile.
"El principal fallo en el diseño que hizo Kast es la ausencia casi total de los partidos en el gabinete y la presencia de ministros sin experiencia política", añadió el sociólogo.















