Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, dijo que una parte importante de la sociedad cubana quiere un giro económico hacia el capitalismo.
"Hay muchas personas en Cuba que piensan de manera capitalista. Hay muchas personas aquí que quieren hacer capitalismo con soberanía", dijo en una entrevista con CNN, publicada el 30 de marzo.
Castro fue más allá al asegurar que ese deseo no es marginal, sino mayoritario dentro de la isla.
"Creo que la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas", dijo Castro.
Las declaraciones adquieren peso por su apellido. Sandro es nieto de Fidel Castro y de Dalia Soto del Valle, quien mantuvo durante años una vida discreta junto al exlíder cubano. De esa relación nacieron Alexis, Alex, Alejandro, Antonio y Ángel, una familia que durante décadas permaneció fuera del foco público.
Su padre, Alexis Castro Soto del Valle, ingeniero en telecomunicaciones, también tuvo presencia en redes sociales, donde compartió recuerdos familiares y publicó mensajes críticos sobre decisiones económicas recientes del gobierno cubano.
Sin embargo, en 2024 anunció una "descanso digital" y dejó de publicar. Según el propio reportaje, Sandro hablaba por teléfono con él cuando CNN llegó para entrevistarlo.
Durante la entrevista, también expresó su frustración con el sistema económico cubano. Dijo que quiere ampliar sus negocios, producir su propia cerveza, pero señaló que la burocracia frena cualquier intento de expansión.
"Tenemos que abrir el modelo económico, eliminar la burocracia", se quejó.
Castro también tomó distancia del actual presidente Miguel Díaz-Canel.
"No diría que está haciendo un buen trabajo. Para mí, no está haciendo un buen trabajo", dijo.
Sandro Castro también rechazó la idea de que su apellido le garantice privilegios o una vida económicamente resuelta. Negó ser millonario y sostuvo que sus bienes son producto de su propio trabajo y sacrificio, aunque admitió que su club nocturno en una avenida principal de La Habana le costó "solo" USD 50,000.
Cuando fue cuestionado sobre si ser un Castro ayuda en Cuba, respondió:
"Mi nombre es mi nombre. Estoy orgulloso de mi nombre, lógicamente. Pero no veo esa ayuda de la que me hablas. Soy un ciudadano más", dijo.
Esto ocurre en medio de la presión de EE. UU. por un cambio en la isla. El pasado 27 de marzo, el presidente Donald Trump volvió a insinuar que podría ocurrir una acción militar estadounidense contra la isla.
"Yo construí este gran ejército. Dije: 'Nunca tendrán que usarlo'. Pero a veces hay que usarlo. Y, por cierto, Cuba es la siguiente", declaró Trump en la cumbre Future Investment Initiative celebrada en Miami. "Pero hagan como si no hubiera dicho eso. Hagan como si no lo hubiera dicho", añadió.
"Cuba es la siguiente", remarcó.
Hasta este momento, las autoridades estadounidenses y cubanas han iniciado conversaciones en un intento para evitar una posible confrontación militar. Además, la isla comunista se ha visto afectadad por las interrupciones en las importaciones de petróleo, de las que depende su transporte y sus centrales eléctricas.
Cuba dependía mayoritariamente de los envíos de petróleo de Venezuela. Sin embargo, tras la captura de Maduro, la nueva presidenta interina Delcy Rodríguez, puso fin a esos envíos.
Asimismo, las autoridades cubanas liberaron recientemente a 51 presos políticos de prisión y tras la decisión, el presidente Díaz-Canel dijo que el objetivo de las conversaciones con Estados Unidos era "determinar la voluntad de ambas partes de emprender acciones concretas en beneficio de los pueblos de ambos países".
"No tienen dinero. Ahora mismo no tienen nada", dijo Trump frente a la Casa Blanca en febrero, refiriéndose a Cuba.
"Quizás llevemos a cabo una toma de control amistosa de Cuba".
Con información de Jack Phillips.
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