El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que retomaría las armas si su detención se concreta, como resultado de lo que describió como una "amenaza ilegítima" del presidente estadounidense Donald Trump.
La advertencia la hizo en una extensa declaración pública difundida en X el 5 de enero de 2026, en la que respondió a a las declaraciones de Trump emitidas el día de ayer y a declaraciones previas del senador Marco Rubio.
Petro dijo que, aunque no es militar, conoce la guerra y la clandestinidad, y recordó que tras el acuerdo de paz de 1989 juró no volver a empuñar un arma. Sin embargo, afirmó: "Por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”.
"Y si detienen al presidente que buena parte de mi pueblo quiere y respeta, desatarán al jaguar popular".
Durante su viaje de regreso a Washington desde Florida el domingo por la noche a bordo del Air Force One, se le preguntó a Trump sobre Colombia.
Trump dijo que Colombia "está muy enferma, gobernada por un hombre enfermo, al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos, y no va a hacerlo durante mucho tiempo", en referencia al presidente colombiano. "Tiene fábricas de cocaína... no va a hacerlo durante mucho tiempo".
A continuación, se le preguntó a Trump si Estados Unidos tendría como objetivo a Colombia. "Me parece bien", respondió.
El mandatario colombiano también cuestionó en su declaración al secretario Rubio, a quien acusó de desconocer la Constitución de Colombia y de basarse en información falsa, atribuida —según dijo— a intereses políticos locales vinculados a redes criminales. Petro afirmó que ordenó retirar a varios coroneles de inteligencia de la Policía por, presuntamente, suministrar información errónea "en contra del Estado".
Petro también subrayó su papel constitucional como comandante supremo de las Fuerzas Militares y de Policía, y recordó que la actual Constitución de 1991 surgió tras el acuerdo de paz que permitió la desmovilización del movimiento guerrillero M19, del que fue parte.
El presidente colombiano enumeró acciones de su gobierno contra el narcotráfico, entre ellas lo que calificó como la mayor incautación de cocaína registrada, la contención del crecimiento de los cultivos de hoja de coca y la puesta en marcha de un programa de sustitución voluntaria que, aseguró, alcanza unas 30,000 hectáreas. También mencionó operaciones militares en zonas clave como El Plateado, en el departamento del Cauca, y bombardeos realizados —según dijo— bajo normas del derecho internacional humanitario.
Previo a que se ejecutara la captura de Maduro este fin de semana, el presidente Trump, ya había señalado a Petro como "el próximo" después del líder venezolano.
"Él va a tener grandes problemas si no se da cuenta. Colombia está produciendo un montón de drogas. Tienen fábricas de cocaína. Hacen cocaína, como usted sabe, y la venden directamente a los Estados Unidos. Así que mejor que se de cuenta o será el próximo", dijo durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, el 10 de diciembre. "Él también será el próximo. Espero que esté escuchando. Él va a ser el próximo".
"Porque no nos gustan las personas cuando matan a la gente, y venden drogas, y las matan en Estados Unidos. Y Colombia es un gran fabricante de drogas, en particular de cocaína", dijo también el mandatario estadounidense.
El presidente estadounidense también dijo a finales de diciembre que conoce al menos tres importantes centros de producción de cocaína en Colombia. "Sabemos dónde están. Más le vale que los cierre pronto", dijo Trump.
Petro negó en su reciente declaración cualquier vínculo con el narcotráfico y defendió su situación patrimonial, al señalar que solo posee su vivienda familiar y que sus movimientos bancarios son públicos. También hizo un llamado a la movilización popular para defender su presidencia frente a lo que calificó como actos "violentos e ilegítimos", e instruyó a la fuerza pública a no disparar contra la población.
Las declaraciones de Petro se producen en un contexto regional marcado por la reciente detención y acusación formal contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa en el Distrito Sur de Nueva York.
Según autoridades judiciales estadounidenses, Maduro ya había sido imputado en 2020 junto con otros altos funcionarios por cargos relacionados con narcoterrorismo, tráfico de drogas y corrupción en tribunales de Nueva York, Washington y Miami. En ese entonces, la fiscalía federal sostuvo que el mandatario venezolano y sus colaboradores buscaron introducir grandes cantidades de cocaína en Estados Unidos como una forma de dañar deliberadamente a la sociedad estadounidense, al presentar la droga como un instrumento de agresión.
Este sábado tras la captura de Maduro, la fiscal general Pam Bondi reiteró en la red social X que el líder venezolano enfrenta cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de uso militar, y afirmó que será llevado ante la justicia estadounidense.
La detención de Maduro generó celebraciones entre comunidades de venezolanos en el exterior. Desde ciudades de Europa, América Latina y Estados Unidos, ciudadanos expresaron alivio y esperanza ante el fin del régimen.
"Somos libres. Todos estamos felices de que la dictadura haya caído y de que tengamos un país libre", dijo en Santiago de Chile Khaty Yáñez, quien emigró hace siete años. Otro compatriota, José Gregorio, afirmó que se trata de "el día de la libertad" tras años de lucha.
La crisis venezolana ha provocado uno de los mayores éxodos de la región. De acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas, desde 2014 cerca de 7.7 millones de venezolanos, alrededor del 20 % de la población, han abandonado el país ante la falta de alimentos y oportunidades.
Con información de Naveen Athrappully y Jack Phillips
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