La visita del líder chino Xi Jinping a Pyongyang no contribuyó a frenar las ambiciones nucleares de Corea del Norte, un fracaso diplomático que, según advierten los expertos, amenaza con desestabilizar el noreste de Asia.
Xi declaró el 9 de junio que había alcanzado un "consenso importante" con el líder norcoreano Kim Jong Un sobre el desarrollo de las relaciones bilaterales al concluir una visita de dos días a Pyongyang, según la agencia estatal china Xinhua.
Xi pidió un mayor intercambio entre los dos países en materia de diplomacia, aplicación de la ley y asuntos militares durante sus conversaciones con Kim el 8 de junio.
La agenda también incluyó el aprovechamiento total de las fronteras reabiertas y la reanudación de la aviación civil para impulsar los lazos civiles.
Por su parte, Kim se comprometió a defender el "principio de una sola China" —que reclama la democracia autónoma de Taiwán como territorio del régimen chino— y a respaldar firmemente a Beijing en la salvaguarda de sus intereses fundamentales.
Ninguno de los medios estatales de los dos regímenes comunistas hizo mención alguna a la desnuclearización de Corea del Norte.
Resultados limitados
Lin Chih-hao, investigador asistente del Instituto de Investigación de Defensa Nacional y Seguridad de Taiwán, dijo que la visita tenía como objetivo principal estabilizar y elevar las relaciones entre Beijing y Pyongyang."El régimen chino está enmarcando su estrategia para la Península de Corea en torno a la ‘gobernanza global’ —un impulso para remodelar las instituciones y normas internacionales— mientras compite con Estados Unidos", dijo Lin a The Epoch Times.
"Beijing quiere evitar que Corea del Norte se incline demasiado hacia Rusia y se aleje de él".
Kim declaró el 12 de junio, Día Nacional de Rusia, que las relaciones entre Pyongyang y Moscú habían ascendido a una "alianza", y prometió "estar siempre con" Rusia.
Un hombre pasa junto a una pantalla gigante instalada fuera de un centro comercial en Beijing el 8 de junio de 2026, en la que se muestra un programa de noticias sobre la reunión entre el presidente de China, Xi Jinping, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, celebrada en Corea del Norte. (Pedro Pardo/AFP vía Getty Images)Lin señaló que el respaldo activo de Corea del Norte al "principio de una sola China" de Xi sugiere que el país está ofreciendo a Beijing una muestra pública de apoyo diplomático.
"Es probable que ambas partes firmen acuerdos más concretos en los sectores diplomático, de seguridad, militar, económico y cultural antes de que termine 2026", afirmó.
Sin embargo, Cheng Chin-mo, profesor asociado de diplomacia y relaciones internacionales en la Universidad Tamkang de Taiwán, señaló que la visita de Estado de Xi arrojó resultados limitados.
"Xi se enfrenta a una desaceleración económica y a una intensa presión política en su país, lo que le deja con una necesidad desesperada de un escenario diplomático para reforzar su control del poder", declaró Cheng a The Epoch Times.
"Pero con Corea del Norte ampliando sin cesar su apoyo a Rusia en la guerra de Ucrania, es probable que la influencia de Beijing sobre Pyongyang esté disminuyendo".
Influencia en declive
Lin señaló que la presencia de altos funcionarios económicos en la delegación china, entre ellos el jefe de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, Zheng Shanjie, y el ministro de Comercio, Wang Wentao, refleja el impulso de Beijing por profundizar su control económico sobre Pyongyang."Un colapso económico de Corea del Norte amenazaría directamente la seguridad china", dijo.
"Sin un apoyo económico sostenido a Corea del Norte, el noreste de China se sumiría en la inestabilidad".
China representa el 95 % del comercio total de Corea del Norte y aproximadamente el 85 % de sus exportaciones, según el grupo de expertos con sede en Washington, el Comité Nacional sobre Corea del Norte.
Incluso en 2017, cuando los llamamientos públicos de Beijing para que Pyongyang detuviera las pruebas nucleares tensaron las relaciones bilaterales, el comercio y el transporte transfronterizos nunca cesaron, y solo cambió el volumen, señaló Lin.
Sin embargo, aunque ambas partes muestran interés en estrechar los lazos económicos, Pyongyang sigue manteniendo a Beijing a distancia, según Lin.
"Los registros públicos muestran que la frontera entre China y Corea del Norte se ha abierto gradualmente, pero aún queda un largo camino por recorrer hasta una reapertura genuina y completa", dijo.
"Las propuestas de Beijing tienen como objetivo, en última instancia, fortalecer su posición frente a Washington, pero Pyongyang parece reacia a seguirles el juego".
Cheng coincidió. "Por supuesto, Pyongyang acoge con agrado los lazos económicos con China, pero Beijing no puede traducir esa dependencia en control político", dijo Cheng.
Riesgo de escalada
Dos días antes de la llegada de Xi, Kim Yo Jong, hermana de Kim Jong Un, dijo que el estatus de Corea del Norte como potencia nuclear es "la línea de no retroceso", según un comunicado publicado por el Rodong Sinmun, el órgano de prensa del régimen.Cheng señaló que la postura de línea dura, combinada con el silencio público de ambas partes sobre la desnuclearización, sugiere que ni siquiera Beijing tiene voz ni voto sobre el programa nuclear de Pyongyang.
"A primera vista, las armas nucleares de Corea del Norte apuntan a Corea del Sur y a Estados Unidos", dijo Cheng.
"Pero, en realidad, también sirven como medida de equilibrio para protegerse contra posibles amenazas de China".
Cheng señaló que el Partido Comunista Chino (PCCh) podría estar perdiendo su capacidad para utilizar el arsenal nuclear de Pyongyang como moneda de cambio frente a Washington.
"Pyongyang firmó recientemente un tratado de asociación estratégica con Moscú, asegurándose tecnología rusa para submarinos y misiles de propulsión nuclear, lo que la hace cada vez menos dependiente de China", afirmó Cheng.
"Kim está advirtiendo a Xi de que cualquier medida para presionar a Pyongyang a fin de que se desnuclearice, incluso en coordinación con Washington, será respondida con represalias".
Beijing lideró en su momento las Conversaciones a Seis Bandas —un foro multilateral en el que participaban China, Corea del Norte, Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y Rusia con el objetivo de frenar las ambiciones nucleares de Pyongyang—, pero el proceso se estancó desde que Corea del Norte se retiró en 2009.
Lin señaló que esto podría acelerar un "efecto dominó" en todo el noreste de Asia, lo que empujaría a los países vecinos a ampliar sus capacidades de defensa sin llegar a desarrollar armas nucleares.
"Por ejemplo, Corea del Sur podría desarrollar su primer submarino de propulsión nuclear, o Japón podría perfeccionar su misil antibuque Tipo 12", afirmó.
"El programa nuclear sin control de Corea del Norte está obligando a sus vecinos a armarse, lo que inevitablemente aumenta las tensiones regionales".






















