Dariel Fernández, recaudador de impuestos del condado de Miami-Dade, empresario, inversionista, político y filántropo cubanoamericano, respondió al llamado del vice primer ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de la dictadura de Cuba, Oscar Pérez-Oliva, a los exiliados cubanos y empresas extrajeras para invertir en el sector privado en la isla.
"Lo que estamos presenciando hoy es una maniobra desesperada de la dictadura comunista y socialista de Cuba para tratar de salvarse después de más de seis décadas destruyendo a toda una nación", dijo Fernández en un comunicado publicado en X el 16 de marzo.
"Este es el mismo régimen que ha mantenido al pueblo cubano en la oscuridad, sin electricidad, sin agua, sin medicinas y sin las libertades humanas más básicas", añadió.
El régimen cubano ha mantenido una represión continua a la libertad de expresión y otras libertades civiles y políticas desde 1959, cuando el gobierno de Fidel Castro comenzó a implementar un sistema socialista-comunista.
El sistema político de la isla está controlado por el Partido Comunista de Cuba y no se permiten otros partidos políticos.
Fernández también resaltó que durante más de sesenta años "esta dictadura ha destruido la economía, ha perseguido a personas de fe, ha encarcelando disidentes, ha silenciado la voz del pueblo y ha obligado a millones de cubanos al exilio alrededor del mundo".
"Quiero ser absolutamente claro. El pueblo cubano no está en las calles protestando porque quiera propuestas económicas del régimen", dijo Fernández.
"El pueblo cubano está protestando porque está cansado de las mentiras, de la represión, del hambre, de los apagones y de la total falta de libertad impuesta por este sistema comunista. Están exigiendo el fin de la dictadura", añadió.
Fernández dijo que hacer negocios con una dictadura que ha mantenido como rehenes a los ciudadanos en la isla no es la solución.
"La libertad no se negocia con una dictadura. La libertad llegará cuando ese régimen desaparezca. No negocios con esa dictadura asesina".
Pérez-Oliva, viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversiones de Cuba, dijo que a los ciudadanos cubanos residentes en el extranjero —incluidos los de Miami— se les permitirá participar directamente en la emergente economía privada de la isla.
"Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses, así como con los cubanos que residen en Estados Unidos y sus descendientes", dijo Pérez-Oliva el 16 de marzo en una entrevista con CBS News.
"Y esto va más allá de la esfera comercial. También se aplica a las inversiones, no solo a las pequeñas, sino también a las grandes, especialmente en infraestructuras", añadió, sin dar detalles.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel (izq.) conversa con su ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva, durante la inauguración de la 40.ª Feria Internacional de La Habana, el 4 de noviembre de 2024. (ERNESTO MASTRASCUSA/POOL/AFP vía Getty Images)Las declaraciones de Pérez-Oliva suponen un cambio potencialmente significativo para la nación comunista, que durante décadas ha restringido estrictamente la propiedad privada y la inversión extranjera.
Las reformas forman parte de un esfuerzo más amplio de La Habana por reactivar su economía en dificultades mediante la creación de lo que Pérez-Oliva denominó un "entorno empresarial dinámico" capaz de atraer capital tanto de inversores extranjeros como de la diáspora cubana.
Este anuncio del régimen cubano ocurre después de que el viernes en la noche se registraran protestas en la ciudad de Morón, ubicada al norte de la provincia de Ciego de Ávila. Luego de varios días con apagón de energía eléctrica, los ciudadanos gritaron "Libertad". Los manifestantes protestaron a las afueras de la Sede del Partido Comunista, sacando algunos muebles y otros objetos a la calle para incendiarlos.
La dictadura cubana intensificó la represión en la isla el 11 de julio de 2021, cuando estallaron protestas pacíficas en diferentes lugares de la isla, de miles de cubanos salieron a las calles espontáneamente exigiendo un cambio en las condiciones de vida.
Ante las manifestaciones, las autoridades cubanas detuvieron a cientos de personas, y durante semanas el gobierno no dio información de su paradero. Los meses siguientes muchos fueron criminalizados con juicios sin el debido proceso, y algunos fueron puestos en libertad progresivamente.
"La acusación de 'propaganda enemiga' y 'grupos contrarrevolucionarios' son conceptos políticos que no tienen una definición clara en el Código Penal y pueden ser utilizados para reprimir a cualquier persona que se oponga al gobierno", dice un comunicado del Observatorio Cubano de Derechos Humanos del 23 de septiembre.
A la fecha, el régimen cubano mantiene 1207 presos políticos, un récord histórico en la represión interna, según el grupo independiente Prisoners Defenders.
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