Casi nueve años después de que Kim Kardashian fuera atada, amordazada y asaltada a punta de pistola en un hotel de París, una corte francesa declaró culpables al cabecilla y a siete cómplices del sonado atraco de 2016.
Ninguno de los condenados cumplirá más penas de prisión. El viernes, un panel de tres jueces y seis jurados emitieron su veredicto en una sala abarrotada de gente en París. Ocho hombres, incluido el cabecilla de 69 años, Aomar Aït Khedache, fueron declarados culpables de cargos que van desde robo a mano armada y secuestro hasta asociación delictiva. Dos de los diez acusados fueron absueltos.
Las sentencias variaron: Khedache recibió ocho años de prisión, de los cuales cinco fueron suspendidos, mientras que otros tres recibieron siete años, también con cinco años suspendidos. Con el tiempo ya cumplido en prisión preventiva, ninguno volverá a la cárcel.
El juez principal, David De Pas, citó la avanzada edad de los acusados —algunos de entre 60 y 70 años, el mayor de 79— y la brecha de nueve años entre el delito y el juicio como factores contribuyentes a la indulgencia de la corte.
"Causaron daño. Causaron miedo", dijo De Pas a los acusados.
El robo ocurrió la madrugada del 3 de octubre de 2016, cuando Kardashian se encontraba en París para la Semana de la Moda. Vestidos de policía, los asaltantes irrumpieron en el Hôtel de Pourtalès, donde se alojaba Kardashian.
La ataron con bridas, la retuvieron a punta de pistola y se llevaron joyas por un valor estimado de 10 millones de dólares, incluyendo un anillo de compromiso de 4 millones. La mayoría de los objetos robados siguen desaparecidos.
Kardashian, que entonces tenía 35 años, describió la terrible experiencia con detalle durante su testimonio a principios de este mes. "Creí que iba a morir", declaró ante la corte. "Tengo bebés. Tengo que llegar a casa. Pueden llevárselo todo. Solo tengo que llegar a casa".
Relató cómo la tiraron sobre una cama, la ataron con bridas y la arrastraron a un baño de mármol, aterrorizada por no volver a ver a sus hijos.
Luego que los ladrones huyeron, Kardashian logró liberarse raspando la cinta de sus muñecas contra el lavabo y se escondió con su amiga, la estilista Simone Harouche, hasta que llegó la ayuda.
El trauma del robo le dejó profundas cicatrices. Kardashian declaró ante la corte que ya no puede dormir sin varios guardias de seguridad en casa. "Ahora tengo entre cuatro y seis guardias de seguridad en casa para sentirme segura. No puedo dormir por la noche si no hay varios guardias de seguridad", declaró.
París, que antes era un santuario para Kardashian, se convirtió en un lugar asociado con el miedo y la pérdida, afirmó.
Perdón y cierre
A pesar del trauma, Kardashian eligió el perdón.Durante el juicio, Khedache, quien ya no puede hablar, le envió a Kardashian una carta de disculpa, que fue leída en voz alta en la corte.
"Aprecio mucho la carta, te perdono", respondió Kardashian. "Pero no cambia los sentimientos, el trauma ni el hecho de que mi vida cambió para siempre".
Khedache respondió: "Tu perdón es un rayo de luz que me ilumina... Te estaré eternamente agradecido".
Kardashian dijo que testificar fue un paso para cerrar ese capítulo de su vida. "Este es mi cierre. Espero que esto termine aquí, después de poder ver a todos y agradecer al sistema judicial francés por resolver esta investigación", dijo.
Un nuevo capítulo
El veredicto llega cuando Kardashian marca un nuevo hito en su vida: completar una pasantía legal y ser elegible para el examen del Colegio de Abogados de California.Inspirada por su difunto padre, el abogado Robert Kardashian, se convirtió en defensora de la reforma de la justicia penal, canalizando su experiencia para ayudar a los demás.
Con información de The Associated Press .
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