Los investigadores recomiendan que las personas no consuman más de una bebida alcohólica al día, tras no encontrar ningún efecto protector del consumo de alcohol sobre la salud.
El riesgo de muerte atribuible al alcohol era de al menos 1 de cada 1000 entre hombres y mujeres que consumían más de siete copas por semana, y aumentaba a uno de cada 100 para un consumo superior a 8.5 bebidas por semana, según afirmaron Katherine Keyes, profesora de epidemiología en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, y sus coautores en el nuevo artículo.
Incluso el consumo moderado de alcohol, o una copa al día, se asoció con un mayor riesgo de muerte por causas como la cirrosis hepática y el cáncer oral.
"El consumo de alcohol, incluso en niveles que podrían considerarse "moderados", se asocia con un mayor riesgo de mortalidad y morbilidad", explicaron los autores. "Estos resultados respaldan la necesidad de endurecer las recomendaciones sobre el consumo de alcohol en Estados Unidos, tanto para hombres como para mujeres, limitándolo a no más de una bebida alcohólica al día".
El artículo se publicó por la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs el 8 de junio, aproximadamente 18 meses después de que el gobierno publicara un borrador.
Fue un encargo durante la administración Biden para elaborar una actualización de las directrices dietéticas nacionales.
Dichas directrices actualizadas se publicaron en 2026 durante el segundo mandato de la administración Trump.
La versión anterior de las directrices recomendaba no más de dos bebidas alcohólicas al día para los hombres y una para las mujeres. En cambio, la nueva versión no especificaba una cantidad concreta. Simplemente indicaba que se debía "consumir menos alcohol para mejorar su salud en general".
Robert Vincent, quien supervisó el trabajo en el estudio y que posteriormente fue despedido por el gobierno, señaló en un editorial publicado el mismo 8 de junio que el estudio fue relegado a un segundo plano y que, notablemente, estuvo ausente de las nuevas directrices dietéticas.
Lo mismo ocurrió con un informe independiente solicitado por el Congreso para ayudar a actualizar las directrices. Elaborado por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, y publicado en 2024, dicho informe concluyó que el consumo moderado de alcohol estaba relacionado con beneficios para la salud, como una menor mortalidad por todas las causas.
Dicho informe realizó metaanálisis de estudios para determinar cómo el consumo de alcohol afectaba al riesgo de morir, de padecer obesidad y de desarrollar problemas de salud como el cáncer.
Los investigadores responsables del artículo recientemente publicado, solicitado por autoridades federales de salud, utilizaron datos de encuestas nacionales e investigaciones publicadas anteriormente para modelar el impacto del consumo de alcohol en la mortalidad y la morbilidad.
Estimaron que el riesgo de muerte a lo largo de la vida atribuible al alcohol era de 1 entre 1000 para las personas que bebían más de siete copas a la semana.
Ese riesgo aumentaba a uno de cada 100 para las personas que consumían más de 8.5 copas a la semana, y a aproximadamente uno de cada 25 para las personas que bebían 14 copas semanalmente.
Una bebida estándar se definió como 13.6 gramos de alcohol, o 12 onzas de cerveza, o 5 onzas de vino, o un caballito de 1.5 onzas de licor destilado.
Entre las muertes atribuibles al alcohol se incluyen los accidentes de tráfico y los suicidios.
"La evidencia de este estudio indica que muchos riesgos para la salud aumentan con el consumo de una bebida alcohólica al día", señalaron los investigadores.
"Es importante destacar que los riesgos para la salud no son uniformes y varían considerablemente según los patrones de consumo, las características individuales y el contexto, lo que significa que algunas personas puedan sufrir daños con niveles de consumo inferiores a los reportados en este estudio. Las recomendaciones de salud pública deberían tener en cuenta este matiz, haciendo hincapié en la evaluación gradual del riesgo y la toma de decisiones informadas, junto con un posible umbral poblacional de una bebida alcohólica al día".
Entre las limitaciones se incluía la incapacidad para diferenciar entre los distintos tipos de alcohol y otros aspectos del comportamiento relacionados con el consumo, como la velocidad a la que se bebe o si las bebidas se consumen con comida.
Los autores declararon no tener conflictos de interés.



















