Opinión
La presidente Claudia Sheinbaum presentó el miércoles 26 de noviembre el proyecto de una super computadora bautizada como Coatlicue, una deidad azteca, la madre de Huitzilopóchtli, el temible dios de la guerra. El rostro aterrador de esta escultura es uno de los más importantes vestigios prehispánicos del imperio dominante en el Altiplano.
Ya han cuestionado la propuesta decenas de especialistas en tecnología informática, a partir de que en dicha presentación los datos mostrados son contradictorios, al grado de que se afirma parecen copiados por algún ignorante en la materia y, por lo tanto, no tienen un sentido técnico certero.
Luis Areán, ingeniero de estudios en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, señaló cuatro elementos negativos de origen en este proyecto: 1. No hay un protocolo de aprobación de proyectos por parte de un comité técnico y científico acreditado. 2. Los proyectos anunciados no se sustentan en la propuesta de la super computadora. Areán cuestiona que el uso fiscal de la super computadora anunciada sea compatible con un proyecto tecnológico de la dimensión planteada. Y encuentra la clave -cuya interpretación analizo más adelante- en su uso como “minería de datos”. 3. Una super computadora no es para minería de datos. 4. No se han detallado las audiencias de super cómputo.
Esta ignorancia pareciera repetirse en el caso del bautizo, pues resulta extraño que un símbolo religioso antiguo con un significado que se relaciona con la tiranía y la muerte se use para denominar un supuesto avance tecnológico. Que sea indudablemente grandiosa y digna de estudio, no elimina lo que representa Coatlicue como testimonio de ese pasado.
Siempre que analizo los actos del poder dudo que exista simplemente ignorancia. Es cierto que la ineptitud que caracteriza a los gobiernos de Morena es un hecho patético y que desgasta los recursos financieros del Estado y del país en innumerables proyectos, los cuales van del Tren Maya a la Refinería Dos Bocas. Pero, al mismo tiempo, junto con la ineptitud y la corrupción avanza algo en lo que no son ignorantes y menos ineptos: el control político y social que ejercen.
En este sentido y leyendo a tantos técnicos y tecnólogos que cuestionan el proyecto presentado por su falta de coherencia precisamente en el aspecto técnico y tecnológico, de pronto surge en mí, como una revelación analítica, que el gobierno de la presidente Sheinbaum sabe lo que hace y pretende, pero no pudo presentar la verdadera esencia del proyecto Coatlicue: la idea de fortalecer un poder digitalizado de alta tecnología para el control social.
Coatlicue, la de la falda de serpientes, la diosa madre azteca era símbolo de vida, muerte y “regeneración”. Así es definida por los estudiosos con esa triada, pero su función en el control social, basada en el simbolismo mitológico y religioso, era esencial en la sociedad azteca.
Transcribo un párrafo proporcionado por la Inteligencia Artificial: “Simbolismo de poder. La monumental escultura de Coatlicue, con su iconografía que alude a lo terrestre y lo celeste, representa un poder absoluto y aterrador, que infunde un respeto y temor sagrado que mantenía a la población dentro de las normas establecidas por la élite sacerdotal y gobernante”.
Actualmente el Estado de la China comunista ha implantado un sistema moderno de control social conocido como “Sistema de Crédito Social” que opera con base en la tecnología informática. Sin duda es una referencia para quienes buscan el control político y social como la base de un poder que anuncian se va a quedar décadas en el país.
El sistema chino utiliza tres elementos sustantivos: 1. El fundamento tecnológico mediante el uso de datos masivos (big data) e inteligencia artificial. 2. Control por vigilancia y puntuación. Se establece a través de un método de puntaje a partir de buen comportamiento o acciones o actitudes negativas, de tal manera que el ciudadano sabe que es vigilado y eso puede afectar o influir en su vida comercial, profesional y personal. 3. Consecuencias tangibles y burocráticas mediante la pertenencia a listas rojas (buen comportamiento), listas negras (mal comportamiento), que afectan en servicios, viajes, oportunidades laborales, comerciales y beneficios sociales.
El objetivo final es inducir de nuevo el temor a Coatlicue como el poderoso símbolo de control social azteca. Mientras que en el mundo azteca se trataba de un temor existencial y religioso, el que realiza en China comunista es el Sistema de Crédito Social basado en el temor a la exclusión social, la pérdida de privilegios individuales y el conocimiento de la vigilancia constante por parte del Estado.
De nuevo transcribo a la Inteligencia Artificial: “Mientras la Coatlicue representaba el poder temible e inmutable de la naturaleza y el destino cósmico, el control social chino representa el poder calculado, omnipresente y burocrático del Estado moderno, operando a través de la tecnología y la pragmática gestión de la conducta”.
Un gobierno como el de Morena dedicado a obtener el control político, es evidente que buscará el control social. Sabe que la propaganda le ha dado control de este aspecto en franjas sociales, mientras que hay otros segmentos de la sociedad acostumbrados a la libertad individual y social.
Me parece que se proponen lograr el control total. De nuevo Coatlicue es símbolo del temor reverencial buscando ahora la inducción del buen comportamiento con base en la tecnología, no sólo en función de las normas, sino también para evitar que exista disidencia u oposición sin huella, a los nuevos dominadores ya no en nombre de los dioses, sino del “pueblo”. El mejor castigo es preventivo y se basa en el temor. Aspiran a una sociedad en la que puedas ser ubicado, vigilado, analizado y castigado si es necesario.
Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de The Epoch Times
















